domingo, 14 de junho de 2015

Petrobras, su historia y la soberanía
desenvolvimentistas


















Adital

Por Rennan Martins
La Operación Lava-Jato desencadenó una serie de cambios en el rumbo de la gestión de Petrobras. Independiente o no de la intencionalidad, el hecho es que, después del escándalo, la estatal tomó un rumbo aún más pro-mercado, algo realmente providencial para ciertos intereses internacionales.
El debilitamiento de las políticas de desarrollo y soberanía apoyadas en la Petrobras se produjo en un contexto nebuloso, en el que una campaña mediática denuncia los hechos erróneos al mismo tiempo que presenta como única solución intensificar las medidas entreguistas y privatistas.
Denuncias de corrupción en la Petrobras interesarían al mercado internacional.
A fin de situar el debate en términos diversos, sin embargo fundamentales para la comprensión del real propósito de la empresa, el Blog de los Desenvolvimentistas entrevistó a Wladmir Coelho, historiador, magister en Derecho, consejero e investigador de la Fundación Brasilera de Derecho Económico, y autor del blog Política Económica del Petróleo. Coelho hace una importante retrospectiva histórica del petróleo y su relación con el desarrollo económico brasilero, recuerda que los intereses contrarios a la soberanía nacional no descansan y es taxativo cuando señala que el modelo de compartir es también una forma de financiamiento del oligopolio transnacional del petróleo.
Lea la entrevista completa.
¿Cómo caracteriza usted la gestión petista de la Petrobras? ¿La retórica nacionalista es condicente con la práctica?
La creación de la Petrobras representó una ruptura con el modelo económico de base colonial. Encarnando esta empresa los sentimientos de independencia económica, cuya representación principal se encuentra en la figura de Tiradentes.
La Inconfidencia de Minas Gerais pasó a la historia como un movimiento en defensa de los recursos minerales –simbolizados en el oro–, permaneciendo este aspecto como una especie de fundación del nacionalismo en Brasil.
Así, cualquier movimiento de base nacionalista en nuestro país, necesariamente, presenta, en su estructura, la defensa de la utilización del oro, mineral de hierro o del petróleo como forma de alcanzar la independencia económica.
A comienzos del siglo pasado, Arthur Bernardes, Pandiá Calógeras, Monteiro Lobato y tantos otros, cuando hablaban de nacionalismo, entendían la necesidad de una legislación orientada hacia el control brasilero del sector mineral.
Vea que la Petrobras es el resultado de una larga historia, iniciada a fines del siglo XVIII, y su creación se produjo gracias a la movilización de diferentes sectores de la sociedad, que asumían la condición de herederos de ese sentimiento nacionalista y, de esa forma, el deber de concretizar la independencia económica de Brasil.
La Petrobras nació de la movilización popular en contra del control de los grupos internacionales, que impedían la explotación del petróleo nacional. El pueblo brasilero, de forma osada, creó una empresa para quebrar un gigantesco oligopolio, que controlaba o todavía controla la producción mundial.
Sabemos que esos mismos grupos internacionales jamás desistirán de desviar a la Petrobras de su misión. Siempre actuaron manipulando datos e informaciones, comenzando por el informe Link, cuyo tenor señalaba la inviabilidad comercial de la explotación del petróleo en tierra en Brasil.
La dictadura militar, al internacionalizar a la Petrobras y crear el llamado contrato de riesgo, seguido del gobierno de Fernando Henrique Cardoso [Partido de la Social Democracia Brasilera – PSDB], que tiró a la basura 300 años de luchas por la emancipación económica de Brasil, anulando el monopolio estatal del petróleo, representan el tamaño de la disputa que todavía tenemos hacia adelante.
En relación con el actual gobierno observo que el discurso nacionalista en defensa de la Petrobras fue abandonado. El ministro de Minas y Energía, Eduardo Braga, aboga, sin el menor pudor, la reducción del llamado contenido nacional –y vean que nuestra Constitución desde 1995 se presenta bastante flexible en relación con la definición de empresa nacional–, eso sin hablar de la desesperación de su excelencia para efectivizar lo más rápido posible las licitaciones.
Vamos juntando al tema la llamada desinversión, cuyo verdadero nombre es venta de partes de la Petrobras. En todo momento, surge el fantasma de la entrega de campos de producción en territorio nacional para la satisfacción de los lucros de accionistas residentes del otro lado del Atlántico. Esta práctica no presenta características nacionalistas.
Completo diciendo lo siguiente: desde el comienzo de la discusión en relación con la forma de explotación del presal, señalé el grave error presente en el modelo, que ofrecía a la Petrobras la condición de operadora, quedándose, aún, con sólo el 30% del control de los bloques. La empresa nacional se transformó en financista de los oligopolios.
La Petrobras no fue creada para "competir” con los oligopolios petrolíferos, su misión no es ofrecer ganancias al mercado internacional de acciones, sino garantizar la autosuficiencia nacional, protegiendo la economía de los ataques especulativos representados en la condición pendular de los precios del petróleo.
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Wladmir Coelho alerta sobre los intentos de desestabilización de la Petrobras por parte de los oligopolios internacionales.
¿De que forma el presal inserta a Brasil en el mapa geopolítico? ¿Quiénes son los mayores interesados en nuestras reservas petrolíferas?
Las reservas petrolíferas brasileras siempre estuvieron en la mira de los oligopolios del petróleo. A comienzos del siglo XX, la Standard Oil controlaba en nuestro país vastas áreas con potencial productivo y, gracias a la existencia de una legislación permisiva, que impedía la investigación y consecuentemente la explotación del petróleo brasilero.
La estrategia para impedir la explotación del petróleo nacional se completaba cuando innumerables geólogos, casi siempre vinculados a la Standard Oil, negaban a través de informes "científicos”, la existencia de reservas petrolíferas, en condición de explotación comercial, en territorio brasilero.
Tenemos también el conocido servilismo de la gran prensa nacional a los intereses de los oligopolios internacionales. Monteiro Lobato, al defender la creación de empresas nacionales de explotación petrolífera, fue atacado duramente en artículos del diario O Globo, en los cuales era acusado desde loco hasta inconsecuente. Tampoco podemos olvidarnos que, durante muchos años, la Esso brasilera fue responsable del programa periodístico de mayor audiencia en el radio, el Reporter Esso.
Volviendo a la geopolítica debemos recordar que, en el período en cuestión, Estados Unidos era el mayor productor de petróleo del mundo y luchaba para garantizar el precio que atendía a los intereses, principalmente, de la Standard Oil. Precio y volumen de la producción, naturalmente.
Este hecho, como sabemos, sufrió alteraciones en los años 1970, cuando se comprobó una creciente dependencia de Estados Unidos del petróleo originado en Oriente Medio. Este aspecto nunca agradó a los responsables de la elaboración de la política de defensa estadounidense, preocupados por la inestabilidad política de la región. Inestabilidad, dígase de paso, resultante, en gran parte, en función del mantenimiento de gobiernos favorables a Estados Unidos.
Sumado al factor inestabilidad política, en nuestros días, la cantidad de petróleo encontrado en áreas de fácil acceso, los llamados campos tradicionales, revelan una evidente caída, restando la explotación en las profundidades oceánicas o regiones de clima extremo, como el Ártico.
Lo curioso de este momento consiste en el retorno de Estados Unidos a la condición de gran productor mundial de petróleo gracias a la polémica explotación del esquisto. Se ve con claridad, una movilización de Estados Unidos en el sentido de controlar áreas con potencial productivo.
Veamos el caso de Canadá, cuya economía se encuentra en franca desorganización, en función de su reciente dependencia de la exportación del petróleo de esquisto –algo cerca del 90% de su producción– a Estados Unidos.
Debemos también agregar a México, los intentos de aislamiento de Venezuela, acusada de amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. ¿Qué amenaza? Simple. Venezuela se levanta contra los acuerdos comerciales que ignoran la soberanía nacional.
El presal, en forma evidente, se encuentra en los planes de la llamada seguridad energética de Estados Unidos. Como mínimo, tenemos una enorme cantidad de petróleo en las profundidades del océano y su eventual explotación representa el poder de intervención en el mercado internacional y el consecuente aumento del poder económico brasilero.
La utilización de este patrimonio como producto de simple exportación atenderá, directamente, a los intereses de siempre, y disminuye el peso, la importancia geopolítica de Brasil. Necesitamos utilizar mejor el poder económico que deviene de la explotación petrolífera y para este fin debemos repensar el formato actual de Petrobras.
¿Cómo la Operación Lava Jato está influenciando a Petrobras? ¿Cuáles son los impactos más significativos?
Petróleo y corrupción siempre anduvieron juntos. Las mayores empresas petrolíferas compraron gobiernos y, cuando encontraban alguna resistencia oficial, promovían o promueven golpes de Estado, asesinatos.
Esta práctica incluye a los países de origen, bastando para este fin verificar la vinculación entre petróleo e industria de guerra en Estados Unidos o Inglaterra, aumentados por los recientes escándalos vinculados a la explotación del esquisto, cuyo resultado nefasto se encuentra en los perjuicios al medio ambiente y la salud de los habitantes de las áreas de explotación.
La Petrobras fue creada en oposición a los métodos mercadológicos de los oligopolios, por lo tanto, no debería permanecer en la condición de otra empresa o competidora de éstas. Este proyecto es una triste herencia de la dictadura, con el agregado de la ficción neoliberal de los años 1990.
Todo el tiempo, la gran prensa señala como "salvación” de la Petrobras a su total sumisión a las reglas del llamado mercado. No, este camino se mostró perjudicial para los intereses del pueblo brasilero.
La sumisión de la Petrobras al mercado implica la aceptación pura y simple de su asociación a los intereses de los oligopolios que en nombre del lucro pasan a dictar la política económica de la empresa. La Petrobras nació para combatir este modelo.
¿Es posible que se aprovechen de la repercusión de los escándalos para promover políticas privatizadoras?
Los enemigos de Petrobras nunca descansaron. Con o sin escándalo, la empresa siempre fue atacada, o bien como incompetente, argumento usado desde la dictadura, cuando se produjo la primera quiebra del monopolio, a través de los contratos de riesgo o "dinosaurio” estatal, aunque nunca haya funcionado en esa condición, que impedía la libre competencia y los consecuentes precios bajos para el combustible. Este discurso estuvo de moda en los años 90 durante el período de Fernando Henrique Cardoso.
Senador y candidato derrotado a la Presidencia de la República, Aécio Neves, y el ex-presidente Fernando Henrique Cardoso intentaron privatizar la Petrobras.
A fines del año pasado, una comisión de fiscales fue a Estados Unidos y firmó con el Banco Mundial un acuerdo de cooperación en las investigaciones de la operación Lava Jato. Este tipo de movimiento, ¿es común? ¿Es posible decir que el Banco Mundial haya influenciado la marcha de los procesos?
El Banco Mundial constituye un instrumento poderoso para la implantación y mantenimiento de las políticas neoliberales. Su actuación contra Petrobras es bastante conocida. Un ejemplo.
El proceso de privatización de Petrobras en los años 90 recibió un amplio apoyo del órgano financiero en cuestión. Dígase de paso, que el financiamiento del gasoducto de Bolivia hasta Brasil presentaba, como primera condición, la presencia de los oligopolios de siempre, naturalmente, para beneficiarse de la estructura construida con el endeudamiento de los dos países sudamericanos.
¿Hay diferencias significativas entre el régimen de compartir y el de concesiones? En su opinión, ¿cuál es el más ventajoso y por qué?
Los dos entregan el petróleo. Los dos reducen a la Petrobras a la condición de financista de los oligopolios de siempre y presentan en su base las formas para garantizar la simple exportación de materia prima.
Cuando el gobierno adoptó el modelo de compartir, se presentó como la mejor forma del mundo, asociándolo al éxito de la explotación petrolífera de Noruega. En ese país, afirmaba el antiguo colaborador de la dictadura Edison Lobão, el Estado creó una empresa para administrar los contratos y aplicaba o guardaba los recursos para uso futuro en un fondo de acciones.
No fue así. Noruega, durante el auge de la explotación en el Mar del Norte, estatizó todo el proceso y aplicó, sin destinarlos al mercado de acciones, los recursos directamente y principalmente en políticas de bienestar social.
Solamente a comienzos de los años 2000, como forma de garantizar el apoyo de la Unión Europea a la explotación del petróleo del Ártico, disputado inclusive con Rusia, Noruega aceptó compartir una parte de la explotación nacional con empresas privadas.
Lo más ventajoso para Brasil es suspender el modelo actual y preguntarnos lo siguiente: ¿cuál es la ventaja de destinar trabajo y recursos financieros para crear una industria de exportación de materia prima?
Considerando que cada día se hace más barato el uso de otras fuentes de energía, ¿usted ve al petróleo perdiendo su valor estratégico? La soberanía sobre los yacimientos, ¿continuará siendo cuestión de alta relevancia?
Sabemos todos de la existencia de fuentes alternativas de energía; sin embargo, la utilización de estos recursos representa nuevos desafíos. Un ejemplo: la transformación de alimentos, como el maíz o soja, en materia prima para combustibles.
Tenemos también una estructura empresarial e industrial totalmente dependiente del petróleo que, a pesar de la evidente declinación de áreas tradicionales para explotación, todavía se presenta como una forma más viable, desde el punto de vista económico, como forma de energía.
Debemos también agregar que el petróleo es también la materia prima para una parte considerable de las más variadas formas de industria. Tenemos petróleo en casi todo actualmente.
Ahora, debemos entender que un país en la etapa histórica y económica como la que atraviesa Brasil, debe pensar o repensar su matriz energética considerando nuevas o alternativas fuentes de energía. Sin embargo, este hecho no reduce la relevancia del control de las áreas con potencial petrolífero.
En relación con las tensiones internacionales, ¿en qué regiones se espera un endurecimiento por el control de los yacimientos de petróleo y derivados? ¿Qué señales de tales conflictos ya se manifiestan?
Primero, las regiones disputadas económicamente entre China y Estados Unidos. En este caso, tenemos los países de Asia Central. Existe también la tensión de China, principalmente con Japón, relativa al control y al acceso al Mar del Sur de China, una región con gran potencial petrolífero.
En esta disputa por el control de Asia Central, están también los intereses de Rusia, cuya influencia en esta región relativa a la explotación petrolífera se origina en la era soviética, y debemos agregar en esta disputa a Irán, un gran proveedor de China, que tiene límites con las áreas disputadas en el centro asiático.
Los señales de esos conflictos se manifiestan, entre otros, en el proceso de recreación o rearmado del ejército japonés y en la política de aislamiento de Rusia, además de los acuerdos comerciales que involucran a los países del Pacifico.
En relación con América Latina, se verifica la clara oposición de Estados Unidos a los países que presentan resistencias a la firma de los famosos acuerdos comerciales, con cláusulas de renuncia a la soberanía.
¿Qué posición debería asumir Brasil, de aquí en adelante, en relación con Petrobras y el tablero geopolítico internacional?
No hay otro camino que reiniciar el proyecto que creó Petrobras. Defiendo el retorno del monopolio de la empresa, esta vez apoyado en la estatización del proceso. Petrobras, empresa de capital mixto, se ve fragilizada y, en este punto, voy a recurrir nuevamente a la historia.
El proceso que produjo la creación de una empresa mixta detentora del monopolio no fue el deseo de los brasileros durante la campaña del "Petróleo es Nuestro”. La defensa de una empresa estatal estaba presente, inclusive, a través del proyecto de los empresarios de Minas Gerais, elaborado a partir de los estudios del profesor Washington Albino, titulado "Tesis minera del petróleo”.
En este proyecto, se revelaba con claridad la creación de una empresa petrolífera estatal como elemento-clave para garantizar la autosuficiencia energética y la utilización del poder económico resultante de esa explotación, en beneficio del proyecto nacional de desarrollo.
Ante los problemas que actualmente vivimos, incluyendo los hechos sobre corrupción, relaciones internacionales y crisis económica mundial, debemos como mínimo crear condiciones para la discusión de la cuestión del petróleo en Brasil.
http://site.adital.com.br/site/noticia.php?lang=ES&cod=85305
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Rennan Martins - Periodista y Editor delBlog de los Desenvolvimentistas

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